Otra restauración de éxito por Rivervial Grupo

 en MÁLAGA, REHABILITACION Y CONSERVACIÓN, RIVERVIAL
L

os propietarios de la casona barroca situada en el número 11 de la calle Atarazanas han emprendido la rehabilitación de la fachada y cubiertas del edificio, un proyecto que contempla la recuperación de los decorados simulando mármoles que en apenas unos días cambiarán el color ocre que durante más de un siglo ha lucido este edificio por un espectacular rojizo marmóreo con pilastras grises.

Este es el primer dibujo de estas características que aflora en un edificio histórico del centro de la ciudad. Los restaurados hasta la fecha muestran dibujos geométricos o simulan elementos arquitectónicos, pero ninguno de ellos exhibe recreaciones de mármoles como los del número 11 de la calle Atarazanas.

La actuación comprende también la restauración de la puerta original, un ingente portón de madera tallada, así como una claraboya de aires rococós que corona el acceso. Los técnicos han descubierto durante estos trabajos que este rosetón a través del que se ilumina el portal y la escalera no es de hierro forjado como se pensaba, sino tallas de madera ensambladas.

Los canalones verdes de cerámica vidriada vuelven también a lucir a lo largo de la fachada y en el alero del tejado, al tiempo que han recuperado su color dorado original las bolas de la rejería de los espectaculares balcones de la casa.

El proyecto de restauración, dirigido por la arquitecta Amparo Balón y ejecutado por la empresa Rivervial, devuelve por tanto el esplendor a un edificio imponente que durante los últimos años ha figurado en la lista roja del patrimonio que elabora la asociación de defensa del patrimonio Hispania Nostra. En la reseña que realiza esta entidad, alude a que el edificio se atribuye a Martín de Aldehuela, arquitecto del Tajo de Ronda y del Acueducto de San Telmo. Agrega, además, que las pinturas originales de la fachada se cubrieron en el siglo XIX, época en la que también se le añadieron los frontones que le imprimen aires clasicista.

La restauración también comprende la renovación de las cubiertas: Por una parte, se han renovado las tejas y, por otro, se ha recubierto de tela asfáltica la parte plana del tejado, para evitar la filtración de agua de la lluvia.

El edificio, construido en la segunda mitad del siglo XVIII, fue primero faro de Málaga. Juan Solano, uno de los propietarios actuales, recuerda que a mediados del siglo XX apareció durante unas obras de reforma la cúpula que lo recubría.

El inmueble ha sido históricamente sede de la Cámara Agraria Local. Estas entidades se crearon en 1890 aglutinando las asociaciones agrarias y han pervivido en Andalucía hasta mediados de los 90, aunque a lo largo de la historia han vivido varias vicisitudes. La más importante fue en 1941 cuando quedaron encajadas en la estructura sindical del franquismo. En 1947 se fusionaron con las hermandades sindicales agrícolas y ganaderas y en 1978, con la llegada de la democracia, volvieron a refundarse, hasta que finalmente la entidad agraria abandonó el edificio a medidos de la década de los 90. En la actualidad, la parte superior del edificio es propiedad de la Junta de Andalucía, Juan Solano y su familia es titular de la primera planta y los dos locales laterales pertenecen a otros titulares.

La familia Solano está vinculada al edificio desde 1947, cuando el padre, ingeniero agrónomo, alquiló el primer piso para instalar su oficina. Poco después se montó en el portal la pequeña tienda de productos y servicios agrícolas. Durante cerca de 70 años han vendido herramientas, plantones, abonos, productos fitosanitarios y, sobre todo, han proporcionado asesoramiento. Hace años los principales clientes eran los agricultores. Hoy día están más orientados a la jardinería, porque a pesar del boom de los huertos urbanos el negocio orientado a los hortelanos aficionados da poco de sí.

La familia Solano llega ya a la tercera generación. Juan, ya jubilado, ha dejado el negocio en manos de su hija, que ha tomado las riendas previo reciclaje profesional. La tienda está enclavada en el portal, justo detrás de la puerta maciza que se restaurará en los próximos días y justo ante la escalera original adornada con tallas de madera. La primera planta está habilitada desde hace años como residencia de la familia.

La restauración ha sido financiada por los propietarios del inmueble (la familia Solano, la Junta de Andalucía y los dueños de los locales comerciales), si bien cuenta con una subvención del Ayuntamiento de Málaga que alcanza el 38% del coste de las obras.

Juan Solano ha declinado precisar el importe global de la actuación realizada en este edificio protegido, fundamentalmente porque todavía barajan algunos retoques que pueden cambiar las cifras.

Los trabajos comenzaron el pasado 3 de marzo y prevén que el andamiaje y la red que recubren la fachada se retiren definitivamente en un par de semanas. No obstante, Solano subraya que “uno siempre sabe cuando llegan los albañiles, pero nunca cuándo se van”.

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